Über mich
Dass das Leben zwischen den Kulturen einmal so sehr unsere Lebensplanung bestimmen würde, wie es heute für die jungen Leute der Fall ist, war nicht abzusehen, als ich mich 1982 entschloss, nach Spanien zu gehen. Ich wollte einfach nur einen neuen und spannenden Lebensabschnitt beginnen. Abenteuerlust und Neugierde trieb mich an. Im Gepäck zwei Bilder von Gustav Klimt, einige Schallplatten und jene Bücher, von denen ich mich bis heute nicht getrennt habe. Alles passte in einen großen Schließkorb.
Das liegt nun mehr als 20 Jahre zurück. Ich bin in Barcelona angekommen und auch der Schließkorb dürfte heute nicht mehr ausreichen. Mit der Zeit wurde mir klar: mein größtes Kapital war, was ich gelernt hatte und das sichere Gefühl, mich auf neue Verhältnisse und Menschen einstellen zu können.
Das Leben in verschiedenen Kulturen erachte ich heute als die größte Bereicherung. Sich immer wieder mit der eigenen Herkunft und mit den neuen Bedingungen im Gastland auseinandersetzen zu müssen, hält mich wach und ist die Basis für meine Kulturprogramme geworden. Die Tatsache, dass ich ein Nachkriegskind bin, brachte es mit sich, viele entscheidende Veränderungen der vergangenen 50 Jahre selbst erlebt zu haben. Deshalb sind die angebotenen Themen für mich auch immer mit Gefühlen und persönlichen Erinnerungen verknüpft.
Auch Spanien stand bei meiner Ankunft in Katalonien vor einer, neuen politischen Herausforderung. Seit dem Eintritt in die EU vollziehen sich Veränderungen mit einer Schnelligkeit, dass es mir auch in meiner neuen Heimat nicht langweilig wird.
Die langjährige Lehrtätigkeit am Goethe-Institut in Barcelona bot mir Gelegenheit einen interkulturellen Ansatz auch in der Spracharbeit zu verwirklichen. Kulturverstehen nicht vom Spracherwerb zu trennen, ist heute einer der maßgeblichen Didaktikansätze.
Meine Kulturprogramme verstehe ich als Dialog und interkulturelle Begegnung, bei der, neben Reflexion, auch gemeinsames Lachen seinen Platz hat.
Es soll mein Beitrag zu einem menschlicheren und toleranteren Umgang miteinander sein.
Acerca de mí
Cuando tomé la decisión de venir a España, era el año 1982, no era de prever que la vida entre las culturas determinaría tanto nuestros proyectos de vida, como es el caso para la gente joven de hoy. Quería comenzar simplemente un etapa nueva en mi vida. Afán de aventura y curiosidad fue lo que me impulsó. Tenía en el equipaje dos cuadros de Gustav Klimt, algunos discos y aquellos libros de los cuales no me he separado hasta hoy. Todo esto cabía en un gran cesto de mimbre.
De esto hace ya más de 20 años. He llegado a Barcelona y hoy seguramente el cesto de mimbre no me bastaría. Con el tiempo comprendí que mi mayor capital era lo que había aprendido y la sensación de poder adaptarme a las nuevas circunstancias y relaciones con los demás.
Considero que vivir entre culturas diferentes es el mayor enriquecimiento. Tener que enfrentarse una y otra vez con la propia procedencia y las nuevas condiciones en el país de acogida, me mantiene activa y ha creado la base para mis programas culturales. El hecho de que pertenezco a la generación de la posguerra, traía consigo haber vivido muchos cambios decisivos en los últimos 50 años. Por eso, los temas que ofrezco, están vinculados siempre con sensaciones y recuerdos personales.
Cuando llegué a Cataluña, España también se encontraba ante un nuevo desafío político. Desde su entrada en la Unión Europea, España sufrió tantos cambios y con tanta prisa que no tuve tiempo de aburrirme en mi nueva tierra.
La docencia de muchos años en el Instituto Goethe de Barcelona me ofreció la ocasión de poner en práctica los principios de la interculturalidad en la enseñanza: no separar la comprensión cultural de la adquisición de la lengua extranjera, hoy día uno de los aspectos decisivos de la didáctica.
Entiendo mis programas culturales como diálogo y encuentro intercultural, los que, junto a la reflexión, hay también una espacio para la diversión.
Es mi contribución para un trato más humano y tolerante entre los unos y los otros.
Christel Plümer